Fragmentos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir la vergüenza del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
(Enrique Heine)

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
(José Saramago. El viaje del elefante.)

Tengo 47 años, ¿y sabes cómo me he matenido vivo tanto tiempo, todos estos años? Miedo... el espectáculo de actos terribles. Si alguien me roba, le corto las manos; si me insulta, le corto la lengua; si se rebela contra mí, clavo su cabeza en una estaca, y la pongo bien alta, para que puedan verla todos. Eso es lo que mantiene vivo el orden de las cosas: el miedo.
(Gans of New York)


"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."
(Apocalypse Now)



Teaserland, I Festival de tráileres falsos.

En cuántas ocasiones hemos acudido a ver el tráiler de una película para saber si ésta puede ser de nuestro agrado antes de acudir a la sala de cine, o cuántas veces los hemos visto por verlos, simplemente, siendo atrapados por alguno de ellos irremediablemente: "Esta no me la puedo perder", pensamos incluso antes de terminar el tráiler.
Pues he aquí una idea cuanto menos original; se trata de un concurso en el que los participantes deben hacer uso de todo su ingenio e imaginación con el fin de conseguir seducir al espectador en tan solo 90 segundos. Es la primera vez que se lleva a cabo este festival, y será a través de la red como los internautas podremos elegir a los finalistas a través de la dirección web
http://www.teaserland.com/ .

Pero no consiste en tráilers de próximos estrenos, sino que lo novedoso del proyecto es que se trata de contar una historia en 90 minutos que enganche y que es a la par falsa, es decir, no se estrenará ninguna película con esa trama, a lo sumo dará ideas a posibles cineastas que la pillen al vuelo y se sirvan de ella para crear su largometraje. Seguro que más de uno de los vídeos participantes será el germen de buenas producciones.
Ya son varios los cineastas que se han apuntado al evento, entre otros destaba Isabel Coixet, Juan Cruz, Juan Antonio Bayona, Jaime Rosales etc

Será a partir del 4 de octubre cuando arranque el concurso, así que nada, a todos los que os apetezca ser seducidos en 90 minutos, pasaros por la web y participad en la elección.

Prefacio: Insight, de Bernard Lonergan

El ser humano puede escalar la cima de su ser interior y también puede no caer en la cuenta de la posibilidad de esa ascención; o bien puede iniciar la escalada pero sólo para perderse en ella.
Pero si llega a reconocerse como en realidad es, llegará a saber que se encuentra en el mundo para verse afligido con preguntas a las que no responde y con aspiraciones que no cumple.
Pues esta es la paradoja del ser humano, que por naturaleza es siempre mucho menos de lo que puede llegar a ser; y la tragedia humana consiste en que la verdad que lo representa como en realidad es, puede convertirse en una cortina de hierro que frustre lo que él deveras quisiera y pudiera ser.

(Bernard Lonergan, Prefacio de Insight, Estudio Sobre La Comprensión Humana)

Pinetop Perkins

...y para acompañar el calor, os dejo un poquito de buena música, que la disfrutéis.

"Las personas del blues no tenemos carreras, sino vidas. Toda mi vida ha sido un blues, un largo y hermoso blues" (Pinetop Perkins).

Fragmento: Las trece rosas, de Jesús Ferrero


Su hombre no tenía nombre y parecía un ruso. Era el ruso sin nombre. Largo como un abedul, de rostro anguloso y mirada firme y a la vez tierna y a la vez viril y a la vez frágil y a la vez... Llegó a creer que su hombre existía realmente, hasta que, pasado un tiempo empezó a notar que el ruso ya no acudía a sus sueños, y pensó que había muerto. Entonces Martina se partió en dos. Una de sus mitades se quedaba en la cárcel y la otra sobrevolaba amplias regiones del mundo en busca del que había huido de su sueño. Sobrevolaba la estepa rusa en unos segundos. Allí no estaba su hombre. Sobrevolaba Europa. Allí tampoco. Sobrevolaba Madrid. ¿Cómo iba a estar en Madrid su hombre? Sobrevolaba la sierra.

Por fin lo veía junto a un río. Oh, Dios mío. Su hombre junto a un río caudaloso. Veía sus ojos tristes. El hombre miraba al río con pesadumbre. Daba la impresión de que quería suicidarse. El hombre estaba pensando en ella. Martina podía entrar en la mente de su hombre, podía leer sus pensamientos. Y él estaba pensando en mí, se dijo a mí misma. No me conoce y sin embargo me lleva tatuada en el cerebro.

-¿Con quién hablas? -le preguntó Ana

Martina se sobresaltó

-Con nadie

-¿Seguro?

-Estaba soñando despierta -reconoció.

Ana la miró con preocupación y dijo:

-¿Quién te lleva tatuada en el cerebro?

Martina sonrió con tristeza y contestó:

-Alguien que se ha perdido por no encontrarme...

-Y tú te has perdido por no encontrarlo a él...

-Así es.

-¿Hablas en serio?

-Naturalmente -dijo Martina, y miró a Ana con desdén-. Tiene que haber alguna verdad en nuestros sueños, alguna realidad. No pueden ser sólo deseo. A veces son demasiado precisos, demasiado reales. ¿Por qué? ¿Para qué? Cuando son muy reales traspasan su propia frontera, yo lo sé. Entonces dejan de ser simples sueños, y se convierten...

-¿En qué?

-En una luz obsesiva, en una luz envolvente, que quiere iluminar más de lo que podemos ver. Tú no puedes conocer los límites del sueño, de cualquier sueño. Para conocer los verdaderos límites de un sueño habría que tener la cabeza inmensamente despierta, casi tan despierta como Dios. Quizá ese hombre del que te hablo se cruzó conmigo alguna vez en Madrid, en plena guerra... Quizá pertenecía a las Brigadas Internacionales... Quizá estuvimos a punto de encontrarnos, quizá hasta nos vimos, en un abrir y cerrar de ojos, en la parada del tranvía... Y ahora estamos condenados a soñarnos por no haber sabido reconocernos. ¿No te parece una tragedia? Ni siquiera estoy segura de haberlo visto y sin embargo podría escribir una novela sobre su vida.
.
(Ferrero, Jesús. Las trece rosas, p 119-120.)

Avicena, un adelantado a su época.

La figura más representativa de la medicina árabe fue Avicena (980-1037 aprox), llamado "el príncipe de los médicos". Este hombre tenía ya desde temprana edad una gran ambición: saber. Leía y leía todo lo que caía en sus manos. Se sabía de memoria el Corán y devoraba libros de medicina, astronomía, física, filosofía, matemáticas etc. Cuando curó al emir Nuh ibn Mansur de una intoxicación por plomo, pidió como recompensa que le dieran autorización para entrar en la biblioteca real y continuar allí su periplo por los vastos templos del conocimiento. Llegó a conseguir una gran fama y a ser venerado en toda Persia.
Ha dejado, además, un amplio legado de todos sus estudios, sobre todo en medicina. En sus escritos Avicena hizo frecuentes alusiones a la histeria, la epilepsia, las reacciones maníacas y la melancolía. El siguiente caso muestra su enfoque particular del tratamiento de un joven príncipe que padecía un trastorno mental:

"Un cierto príncipe... sufría de melancolía y tenía la ilusión de creerse una vaca...; mugía como ese animal y causaba molestias a todo el mundo, gritando: "Mátenme y así se podrá hacer un buen guiso de carne"; por último, dejó de comer totalmente... Se convenció a Avicena de que tomara ese caso... En primer lugar, le envió una carta al paciente dándole la buena nueva de que el carnicero se dirigía hacia él para matarlo, a lo cual... el enfermo se alegró. Poco tiempo después, Avicena, sosteniendo un cuchillo en la mano, entró en la habitación diciendo: "¿Dónde está la vaca para que la mate?" y éste mugió para indicar dónde se encontraba. A la orden de Avicena, fue tendido en el suelo, atado de pies y manos; entonces Avicena le palpó todo el cuerpo y dijo: "Está demasiado flaco y todavía no está listo para el matadero; debe engordar". Así, le ofrecieron una comida conveniente de la cual participó con gusto el enfermo; y poco a poco recuperó su fuerza, se libró de la ilusión y se curó del todo."

Lamentablemente, la mayoría de los médicos coetáneos de Avicena tenían un enfoque de la enfermedad mental muy diferente.

La tentación de existir. E. M. Cioran

"No reducirse a una obra; sólo hay que decir algo que pueda susurrarse al oído de un borracho o de un moribundo." decía el irónico, punzante y pesimista filósofo rumano. Para el la sociedad es una especie miserable que crea falacias absurdas sobre las que cimentar su felicidad. Religiones, actos políticamente correctos, ideologías deterministas. Todo ello conforma el mundo del que Cioran se intentó alejar. Odiaba las costumbres, los hábitos mundanos, las situaciones corrientes que todo el mundo catalogaba como "normal". Cioran, de hecho, vivió como un extraño en su tiempo, algo que quedó plasmado en sus obras y le hará perpetuarse como el filósofo apático, angustiado por una vida que le parecía insípida, aburrida, gris y tremendamente vacía.

Os dejo un fragmento de "La tentación de existir", un título ya sugerente de por sí.

"Por cobardía sustituimos la sensación de nuestra nada por la sensación de la nada. Y es que la nada general apenas nos inquieta: vemos en ella demasiado a menudo una promesa, una ausencia fragmentaria, un callejón sin salida que se abre. Durante largo tiempo me obstiné en hallar a alguien que lo supiera todo sobre sí mismo y sobre los otros, un sabio-demonio, divinamente clarividente. Cada vez que creía haberlo encontrado, debía, tras un examen, cambiar de opinión: el nuevo elegido tenía todavía alguna mancha, algún punto negro, no sé qué recoveco de inconsciencia o de debilidad que le rebajaba al nivel de los humanos. Percibía yo en él huellas de deseo o de esperanza, o algún residuo de pesar. Su cinismo era manifiestamente incompleto. ¡Qué decepción! Y proseguía siempre mi búsqueda y siempre mis ídolos del momento pecaban en algún aspecto: el hombre estaba presente en ellos, oculto, maquillado o escamoteado. Acabé por comprender el despotismo de la especie, y por no soñar más que con un no-hombre, con un monstruo que estuviese totalmente convencido de su nada. Era una locura concebirlo: no podía existir, ya que la lucidez absoluta es incompatible con la realidad de los órganos."


("La tentación de existir" Emile Michel Cioran)

Mis mayores.

A veces cuando estoy sentada en algún parque me gusta observar a una persona y tratar de vislumbrar a través de sus gestos, su atuendo y su quehacer, lo que puede estar sintiendo, pensando o sucediendo en su vida; incluso a veces en un alarde de novelista me figuro cómo sería toda su vida, fabricándole un árbol genealógico a medida y colgándole unas aventuras sobre sus espalda que yo misma le brindé. Una lotería sirviéndome de lo que el físico de la persona me puede ofrecer.
Generalmente mi objetivo suele ser una persona mayor, de esas que transmiten una ternura tal que lo que más te apetece es levantarte y darle un abrazo. Esas que con su serenidad crean a su alrededor un aura de tranquilidad y sosiego. Allí nada malo puede suceder.

Es la estación de tren uno de los lugares que frecuento a menudo y en los que siempre me encuentro con numerosas personitas enjutas y arrugadas sentadas en los bancos, con la mirada perdida en algún punto indefinido, en cuyas pupilas todavía queda resquicios de una vida que se consume pero que todavía pervive; y por ello conservan un brillo minúsculo en el mismo centro, un brillo tan apagado que duele, pero que grita a los cuatro vientos que todavía está allí, que todavía ve y todavía puede ser mirado.
Y siempre me pregunto qué es lo que empuja a estas personas a sentarse, tarde tras tarde, en la estación de ferrocarril, viendo llegar y marchar los trenes. Observar cómo la gente baja las maletas, las sube, abraza a sus familiares, se despide de su pareja, compra patatas para el viaje y corre porque está a punto de llegar la hora de salida y... “o tren non espera neniña”.

Los hombres que ocupan los bancos de piedra de la estación acostumbran vestir un jersey oscuro o una camisa a cuadros o de rayas, con pantalones de tela también oscuros, raramente vaqueros. Ellas, las mujeres, llevan un jersey de cuello redondo y una falda por debajo de la rodilla, generalmente azul marina, marrón o negra. Otras veces, las menos, llevan pantalones, de tela, de la misma tonalidad que la falda. El bolso que éstas últimas guardan con recelo sobre sus rodillas suele ser negro, no muy grande, pero suficiente para guardar las llaves, el pañuelo, la cartera y ve tu a saber qué rarezas esconden esas pieles negras. Quizá un pequeño estuchito donde guardan un mechón de pelo de su viúdo, o el primer diente de leche que le cayó a su nieto. O posiblemente un rosario permanezca enroscado en una esquina de la tela, esperando unas oraciones que alimentan la esperanza y disipan el aburrimiento. Es como aquel que envía mensajes al espacio, tan de moda últimamente, con la ilusión de que en alguna estrella alguien pueda escucharlo.
Las oraciones se lanzan al vacío, al vacío que cada uno alberga.

...Y la escena se repite invariablemente. Clavan los ojos en ti cuando arrastrando la maleta pasas antes los asientos que ocupan, y si tienes la suerte de encontrar alguno libre para acomodarte a leer mientras esperas la llegada de tu tren, notarás cada segundo la mirada clavada en tu cogote o en tu frente. Te estarán analizando de arriba a abajo, y alguno quizá sienta curiosidad por el volumen que tienes en las manos. Puede que entonces decidas cerrar el libro y observarlos tu también a ellos. Basta con una sonrisa, solamente una leve inclinación de los labios en señal de simpatía, para que éstos te dediquen su primera frase, y así comenzar una conversación, que aunque breve, sustancial.

Entres sus valiosos conocimientos se encuentra el saber qué tonalidad exacta emplear para cautivarte, para conseguir que sus palabras se amolden en tu cabeza entre los filamentos gruesos y monótonos del día a día. Allí escogen su lugar, para ser, en el momento menos indicado, recordadas. Las palabras de un viejecito o viejecita sentado en la estación de tren cobrarán vida entonces. No habrá sido en valde sus tardes de desidia ante dos vías estáticas y unas cuantas locomotoras transportando vida. En realidad, sus breves frases consiguieron insuflarme energía en algún momento, y eso...eso es un don que sólo ellos tienen.


Hibris


Rima II. Gustavo Adolfo Bécquer.

Ahora le toca el turno a uno de los grandes, os dejo con una pequeña rima del poeta de los poetas:

Yo me he asomado a las profundas simas
de la tierra y del cielo,
y les he visto el fin o con los ojos
o con el pensamiento.
Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo
y me incliné un momento,
y mi alma y mis ojos se turbaron:
¡Tan hondo era y tan negro!

Del “Libro de los gorriones” 1868
Rima II (Gustavo Adolfo Bécquer)

La Strada (1954) - Federico Fellini

Una película tragicómica, un film agridulce, una obra maestra de Federico Fellini que tiene como protagonistas a Giulietta Masina y Anthony Quinn. La banda sonora corre a cargo de Nino Rota, una partitura que compartió la gloria de la película. En su visionado no pude evitar acordarme del vagabundo Charlot y de otros mimos de la época muda. Algo normal, pues el propio Federico Fellini dijo en una ocasión: "Chaplin es el Adán del que todos descendemos."
Oooh...todo un peliculón, os la recomiendo, deja huella.


Os dejo una escena de la película donde Giulietta Masina, encarnando a Gelsomina, toca la melodía que hará de nexo de unión durante todo el fim.




Sinopsis:
Gelsomina (Massina) es vendida por su madre a Zampanó (Quinn), un bruto y violento artista ambulante que viaja de pueblo en pueblo en la Italia de postguerra de los 50, a bordo de una destartalada moto... Pese al carácter violento y agresivo de éste, la muchacha se siente atraída por ese estilo de vida en la Strada (la calle, en italiano), sobre todo cuando su dueño la incluye como parte de su espectáculo. Pese a que varios de los pintorescos personajes que se encuentra por el camino le ofrecen que se una a ellos, Gelsomina demostrará su fidelidad a Zampanó hasta los límites de su voluntad.

Me ha resultado imposible encontrar algún vídeo donde salgan los subtítulos en español, así que os dejo este donde no son tan importante los diálogos como la mímica de Gelsomina, todo un papelón.





Hace unos 15.000 millones de años... (Eduardo Galeano)

Prometo que no recibo comisión alguna por parte del autor de este texto ni de su editor. Pero no puedo evitar, de nuevo, dejaros un pequeño escrito suyo.
Una vez aclarado esto, y sin más preámbulo, os dejo con el.


Hace unos 15.000 millones de años... según dicen los entendidos, un huevo incandescente estalló en medio de la nada y dio nacimiento a los cielos y a las estrellas y a los mundos.
Hace unos 4.000 o 4.500 millones de años... -año más, año menos- la primera célula bebió el caldo del mar y le gustó; y se duplicó para tener a quien convidar el trago.
Hace unos 2 millones de años... la mujer y el hombre, casi monos, se irguieron sobre sus patas y alzaron los brazos y se abrazaron y se entraron y por primera vez tuvieron el pánico y la alegría de verse cara a cara mientras estaban en eso.
Hace unos 450.000 años... la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego que los ayudó a defenderse del invierno.
Hace unos 300.000 años... la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras y creyeron que podrían entenderse.
Y en eso estamos... en eso estamos todavía, queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.

(Eduardo Galeano)

La internacionalización de la Amazonia, por Cristovío Buarque.

Entre los mails que tengo almacenados en mi bandeja de entrada, de vez en cuando encuentro alguno que merece verdaderamente la pena. Es el caso de la transcripción de unas palabras dichas por el ex Gobernador del Distrito Federal y ex Ministro de Educación de Brasil: Cristovío "Chico" Buarque como contestación a la pregunta de un estadounidense en las Naciones Unidas que le cuestionaba sobre su opinión acerca de la internacionalización de la Amazonia.
Esto fue hace un par de años, durante un debate en la universidad de Estados Unidos.
A continuación la respuesta de Sr. Cristovío Buarque:


"Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.

El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.

No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza especí­fica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela.

Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia.

Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. “¡Solamente nuestra!”


Nota: Este artículo fue publicado en el New York Times, Washington Post, USA Today y en los mayores diarios de Europa y Japón. En Brasil y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado.

¿Egoísta? Leonardo Da Vinci


Si estás solo, te perteneces enteramente a ti mismo.
Si estás acompañado, incluso sólo por una persona, sólo te perteneces la mitad a ti mismo, o incluso menos, en proporción a la vacuidad de su conducta.
Y si te acompañan más de uno, caerás todavía más profundamente en el mismo predicamento.

Leonardo da Vinci


Hay quien califica esta postura de egoísta, ¿tu qué opinas?

Cataratas Victoria, en Zimbabwe.




















Si, es una vista preciosa, de esas que te limpian la mirada sólo con contemplarla durante dos minutos. Fuerza, libertad, energía... las cataratas son capaces de transmitir un cúmulo de sensaciones que una fotografía no podrá ni vislumbrar. Pero al menos en ella se puede mostrar la grandeza del paisaje y hace una invitación a personarse en el lugar y embriagarse, con los cinco sentidos, de lo que la naturaleza, buena y gratuítamente, nos ofrece.


Pero es que además de ser una imagen bucólica, situ en Zimbabwe, África, este torrente de agua tiene la peculiaridad de facilitar de forma natural, en su cima, una "piscina" donde poder nadar en su borde sin caerse.
































Debe ser fascinante poder bañarte una altura de 128 metros, sintiendo cómo el agua fluye sobre tu cuerpo hacia el abismo, mientras tú la observas caer...




















Está catalogada como la piscina más peligrosa del mundo. Los lugareños la denominan Devil`s Pool (la piscina del diablo). No es un nombre muy apetecible, desde luego... pero yo daría tiempo de mi vida por vivir la aventura.

















Debido al caudal del río, solo es posible bañarse en ella entre los meses de septiembre y diciembre. Las agencias de viajes advierten de que se trata de una actividad muy peligrosa y recuerdan que el acceso al lugar sin los permisos adecuados está prohibido.

A pesar de esta advertencia, no es raro encontrarse allí con escenas idílicas de familias enteras dándose un baño.
































A continuación os dejo un par de vídeos donde podréis haceros una idea más real del lugar.






¿Alguna persona intrépida que se apunte?

Quiéreme mucho. Eduardo Galeano.

Poco antes de publicar su último libro, Eduardo Galeano decía lo siguiente:


"Hola! Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia.

Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan.

La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad.

De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. “Yo puedo resistir todo, menos la tentación”, decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto."


El pasado día 15 de abril, su obra vio la luz del día, y a día de hoy podemos conseguirla en cualquier librería. Siento una admiración profunda hacia Galeano, disfruto como una enana leyéndolo, así que...no pude evitar avalanzarme sobre su última creación. Aquí os dejo una de las perlas que en ella se esconde:


QUIÉREME MUCHO

Los amigos de Adolf Hitler tienen mala memoria, pero la aventura nazi no hubiera sido posible sin la ayuda que de ellos recibió.
Como sus colegas Mussolini y Franco, Hitler contó con un temprano beneplácito de la Iglesia Católica.
Hugo Boss vistió su ejército.

Bertelsmann publicó las obras que instruyeron a sus oficiales.
Sus aviones volaban gracias al combustible de la Standard Oil y sus soldados viajaban en camiones y
jeeps marca Ford.
Henry Ford, autor de esos vehículos y del libro
El judío internacional, fue su musa inspiradora. Hitler se lo agradeció condecorándolo.
También condecoró al presidente de la IBM, la empresa que hizo posible la identificación de los judíos.

La Rockefeller Foundation financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi.
Joe Kennedy, padre del presidente, era embajador de los Estados Unidos en Londres, pero más parecía embajador de Alemania. Y Prescott Bush, padre y abuelo de presidentes, fue colaborador del Fritz Thyssen, quien puso su fortuna al servicio de Hitler.

El Deutsche Bank financió la construcción del campo de concentración de Auschwitz.

El consorcio IGFarben, el gigante de la industria química alemana, que después pasó a llamarse Bayer, Basf o Hoechst, usaba como conejillos de Indias a los prisioneros de los campos, y además los usaba de mano de obra. Estos obreros esclavos producían de todo, incluyendo el gas que iba a matarlos.

Los prisioneros trabajaban también para otras empresas, como Krupp, Thyssen, Siemens, Varta, Bosch, Daimler Benz, Volkswagen y BMW, que eran la base económica de los delirios nazis.
Los bancos suízos ganaron dinerales comprando a Hitler el oro de sus víctimas: sus alhajas y sus clientes. El oro entraba en Suiza con asombrosa facilidad, mientras la frontera estaba cerrada a cal y cando para los fugitivos de carne y hueso.

Coca-Cola inventó la Fanta para el mercado alemán en plena guerra. En ese período, también Unilever, Westinghouse y General Electric multiplicaron allí sus inversiones y sus ganancias. Cuando la guerra terminó, la empresa ITT recibió una millonaria indemnización porque los bombardeos aliados habían dañado sus fábricas en Alemania.

(Galeano, Eduardo: Espejos)

El arte no tiene lugar.

Si es que hay para cosas que hay que nacer. Y el que nace artista, está destinado, de una manera o de otra, a desarrollar su habilidad. Cuántas veces pasamos por al lado de un coche a tope de suciedad y tenemos el impulso de escribir la típica frase de "Lávame" o demás variantes (si es que no está escrito ya). Pero aquí llega Scott Wade, un hombre que no lo tiene fácil a la hora de exponer en las lujosas galerías, pero que supo encontrar su rinconcito de arte en donde el resto sólo vemos porquería. He aquí la prueba:












Y como co
lofón...




En el siguiente enlace podéis ver su web, donde encontraréis muchas más creacciones del artista:

http://www.dirtycarart.com