Fragmentos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir la vergüenza del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
(Enrique Heine)

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
(José Saramago. El viaje del elefante.)

Tengo 47 años, ¿y sabes cómo me he matenido vivo tanto tiempo, todos estos años? Miedo... el espectáculo de actos terribles. Si alguien me roba, le corto las manos; si me insulta, le corto la lengua; si se rebela contra mí, clavo su cabeza en una estaca, y la pongo bien alta, para que puedan verla todos. Eso es lo que mantiene vivo el orden de las cosas: el miedo.
(Gans of New York)


"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."
(Apocalypse Now)



Fontanarrosa.

1944: Era domingo y el parto había sido normal, salvo por un detalle: el bebé resultó negro y canalla. El 26 de noviembre nace en Rosario (Argentina) Roberto Fontanarrosa -El Negro- humorista gráfico, escritor e hincha de Rosario Central.

Así comienza una autobiografía de éste humorista conocido mayoritariamente por "El Negro" que nos ha hecho pasar, a quien mas a quien menos, momentos verdaderamente divertidos.

Este pasado verano ha fallecido. En su memoria, aquí os dejo uno de los vídeos que mas me han hecho reir.


"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro" Roberto Fontanarrosa

Cristina Peri Rossi. Mensajes.

Para los que nunca hayáis leído a esta prolífica escritora uruguaya. Su obra recorre los distintos géneros literarios: poesía, novela, ensayo, artículo y relato. Para todos los gustos.
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MENSAJES
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Cómo amaba los manuscritos de tus manos

en la alfombra
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en la mesa de todos los días

en los mansos atardeceres

en el polvo de la ventana
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en la monótona arena de la playa

Mansas manos

mensajes monosilábicos


.........Pero nunca supiste qué palabra escribías.




(Cristina Peri Rossi. Libro: Linguística general. 1979)

Cerebro e ideología.

A menudo ocurre que al levantarme a la mañana no sé si alguna noticia de las que bailan por mi mente fue sacada de un sueño, la escuché en la radio (tipo hipnopedia) o se trata de una mezcla de ambas.

Esta mañana no fue la excepción, pero en este caso se vio confirmada mi información al leer un artículo en el diario El País donde se menciona una investigación de los más interesante:


Consiste en un estudio llevado a cabo por la universidad de Nueva York y publicado en la revista científica Nature Neuroscience donde aseguran encontrar una clara diferencia entre los cerebros de las personas progresistas y conservadoras, siendo las primeras más tolerantes ante la ambigüedad y el conflicto y más abiertas a las nuevas experiencias, mientras que las segundas tienden a ser más persistentes en sus juicios y valoraciones.

Dice lo siguiente:
"...aquellos que se definen como liberales muestran mayor actividad neuronal en el córtex cingulado anterior, una zona del cerebro que se activa siempre en situaciones en las que se impone solucionar un conflicto. Este tipo de personas, según los científicos, son expertas en inhibir sus reacciones.
Los conservadores, con un perfil más estructurado y permanente, suelen mostrarse menos flexibles en las situaciones en las que se requiere cambiar un hábito, incluso si han recibido instrucciones de hacerlo."

El estudio se llevó a cabo de la siguiente manera:
"Los participantes en el estudio fueron estudiantes cuyo espectro ideológico abarcaba de lo más liberal a lo más conservador. En una de las pruebas, tenían instrucciones de pulsar un teclado cuando una 'M' apareciese en un monitor de la computadora y dejar de hacerlo cuando vieran una 'W'.
El resultado fue que los progresistas tenían más actividad del cerebro e incurrieron en menos equivocaciones que los conservadores cuando vieron una 'W', mientras que ninguno de los dos bando falló con la 'M'.
"

De todas todas, sería erróneo pensar que son las neuronas las responsables de nuestra ideología. En este aspecto influyen diversos factores.


Más información:



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El puerto, por Baudelaire.

Nadie mejor que el bohemio francés Charles Baudelaire para describir una escena como la siguiente:
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EL PUERTO
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Un puerto es un lugar encantador para el alma fatigada de luchar por la vida.
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La amplitud del cielo, la arquitectura movible de las nubes, las coloraciones cambiantes del mar, el centelleo de los faros, son un prisma maravillosamente apropiado para distraer los ojos, sin cansarlos jamás.


Las formas esbeltas de los navíos, de complicado aparejo, a los que el oleaje imprime oscilaciones armoniosas, sirven para mantener en el alma la afición al ritmo y a la belleza.


Y además, y sobre todo, para el que no tiene ya ni curiosidad ni ambición, hay una especie de placer misterioso y aristocrático en contemplar, tendido en un mirador o acodado en el muelle, toda esa agitación de los que parten y de los que regresan, de los que tienen aún fuerzas para querer, deseos de enriquecerse o de viajar.
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Charles Baudelaire.
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El deporte frente a la violencia.

Fijaros qué noticia me acabo de encontrar:

"La Policía de Orlando(Florida) acaba de poner en marcha una bonita iniciativa que bien valdría el Premio Nobel de la Paz: Cambian zapatillas de deporte por armas.

La Policía ha recibido ya 250 armas, la mayoría pistolas. Sin embargo, también ha habido entregas de otro tipo, un ciudadano llevó un lanzamisiles. Al parecer, se lo encontró en la calle y no sabía qué hacer con él. A cambio, el hombre pudo recoger unas zapatillas de marca para su hija. Según ha informado las autoridades policiales, no interrogan a los ciudadanos que entregan las armas, ni siquiera al que llevó el lanzamisiles..."
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Es curioso...ya no sólo por la iniciativa del gobierno, sino también por esas 250 personas que por el momento han hecho el trueque. No creo que todas ellas encontraran el arma de casualidad. Por lo tanto...¿Tan necesitadas estaban de unas zapatillas deportivas? ¿o...simplemente les sobraba el arma? Si fuera esto último... ¿Porqué la adquirieron, entonces?
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Medianeras, de Gustavo Taretto.

Gustavo Taretto, hombre nacido en Buenos Aires en 1965, estudia música y participa en diversos talleres de fotografia.
Posteriormente salta al cine dirigiendo y escribiendo diversos cortometrajes.
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Sólo he podido ver uno de ellos: Medianeras , que fue galardonado con diversos premios por parte del jurado y del público.
Se trata de una espléndido corto de 28 minutos de duración donde muestra de forma irónica, inteligente y optimista la soledad del ser humano en la gran ciudad.
Chapó para el, no me canso de verlo.
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Aqui os lo dejo, dividido en tres partes.
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Primera parte:



Segunda parte:



Tercera parte:

Una tarde de domingo


Estaba sentada en una cafetería, que, por extraño que parezca, fui a elegir la que se encuentra en la mismísima Plaza Mayor.
Un domingo por la tarde, figúrense…
Lugar de encuentro entre grandes hombres y mujeres que, haciendo gala de sus mejores modales, pasean sonriendo sus suntuosos ropajes. Dolce&Gabbanna, Gucci, Lacoste, Lois, Máximo Dutti… grandes marcas de empresas muchimillonarias que se hacen ricas a costa de explotar a pobres trabajadoras y timar a tontos con el bolsillo lleno.

Pero volviendo a lo que me ocupa… estaba tranquilamente tomando mi refresco y disfrutando de un poco de aire fresco que venía de la calle de arriba (bendita calle…).
No leía ni escribía, ni tan siquiera pensaba. Sólo estaba allí. Comía lentamente las patatas que amablemente me trajo el camarero, un joven con buen porte y amplia sonrisa.

Correteaban entre las mesas los niños seguidos por la mirada protectora de sus padres. Estos últimos conversaban animadamente, era su día de descanso.
Se puede deducir, sin grandes esfuerzos, cómo en las casas de aquellas personas bajó considerablemente la cantidad de sombra de ojos, pintalabios, gomina y perfume. Desapareció del cajón la lencería más elegante.
¡Qué guapa se pone la gente los domingos…!

También los perros parecían más alegres, dos golden saltaban de aquí para allá destacando sus ladridos entre el bullicio de la gente.
Uno de aquellos niños, bonitos y conjuntados niños, de unos 6 años, teniendo unas ganas locas de orinar, no se le ocurre mejor idea que hacerlo allí mismo, para el deleite de todos sus espectadores, porqué no.
Pero no se escandalicen, tuvo el cuidado de hacerlo en una alcantarilla. Sus papis lo tenían bien educado.

Aish…esas vidas glamurosas…



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"El crepúsculo de los dioses" de Billy Wilder.

El cine tal y como lo conocemos hoy es relativamente joven. Aún hay personas que lo descalifican ante su predecesor: el cine mudo. En éste el lenguaje corporal y la expresión facial era sumamente importante pues a través de ello debían transmitir las emociones al espectador.

Al contrario de las palabras, la música siempre gozó de un gran protagonismo. Las películas mudas iban acompañas de música en directo, además de pequeños títulos a modo de explicación o subtítulos de conversaciones importantes.

Fue allá por la década de los 20 cuando surgió la palabra en las salas de cine. "El cantor de jazz" , de Alan Crosland con su eslogan sacado del texto de la película “aún no has oido nada”, marcó el final de la era muda.
Fue entonces cuando decenas de buenísimos actores y actrices altamente estimados en el viejo cine, fueron relegados a un segundo plano por ser sus gestos y expresiones demasiado exagerados para las nuevas filmaciones.

A propósito de estas grandes estrellas sepultados por el sonido, Billy Wilder estrenó en el año 1950 su película "El crepúsculo de los dioses" donde Norma Desmond, una cotizada actriz del cine mudo, vive sumida en la ilusión de ser querida de nuevo por el público y hacerse un hueco en la pantalla. A su vez Joe Gillis, un guionista joven, mantiene una relación más allá de lo profesional con ella, pues Norma le proporciona todo el dinero que éste necesita.

Para todas aquellas personas que no la hayáis visto os la recomiendo encarecidamente, aunque solo sea por la mirada de Gloria Swanson (actriz que desempeña el papel de Norma Desmond), creo que es la mirada más reveladora e intensa que he visto hasta el momento en la gran pantalla.


"¡No necesitábamos diálogos. Teníamos expresión!"
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La fuerza del destino.

"...Pero hay destinos más peculiares que otros. Hay personas -todos nos las hemos cruzado alguna vez en la vida- que parecen siempre abocadas a buscar la simpatía de los demás y a ser rechazadas, a ofrecer afecto y recibir hostilidad a cambio, a no desanimarse nunca y a no aprender del desengaño, personas inocentes y frágiles que por algún motivo misterioso sólo despiertan incomodidad en los demás, y casi nunca ternura, y ni siquiera compasión. Son habladoras, pero inoportunas; simpáticas pero muy propensas a crear situaciones vidriosas. Las rehuimos porque no nos gusta la gente que atrae la desgracia. Un gesto de rechazo no las disuade de su empeño en caer bien, de modo que cuanto más amables son reciben más antipatía."


Son palabras del escritor Antonio Muñoz Molina en un artículo que tituló "La fuerza del destino". A medida que avanzaba en la lectura me resultaba más difícil acertar a qué tipo de personas se refería.
Casi al final nombra el raro Síndrome de Williams, jamás lo había escuchado. Se trata de una enfermedad que afecta a una de cada 7.500 personas. Se produce por una alteración en el cromosoma 7, o, en palabras del mencionado autor: "está producido por la ausencia de unos veinte genes, de los cuales no más de cinco o seis parece que gobiernan nuestras destrezas sociales."
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Las personas que sufren este trastorno son muy sociables pero son también incapaces de distinguir una cara amistosa de una hostil. La amígdala, la glándula del miedo, no les avisa de las malas intenciones o de las actitudes sutiles de rechazo. "Están condenados por igual a la ilusión y a la felicidad" -dice Molina.
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Sólo hay una cosa del escrito que no me termina de cuadrar, y es que concluye diciendo: "Son muy pocos, pero su destino nos suena melancólicamente familiar. Quizás nos provocan rechazo porque en las ocasiones amargas nos hemos parecido a ellos."
Puede que yo no lo entienda, pero por éste final le daría un buen tirón de orejas al autor.

En lo que sí creo que ha acertado de lleno es en el título.
Quizá con el tiempo todos aceptemos que esos numerosos dioses a los que ahora se le otorga el poder de guiar nuestro destino no son otros que nuestros propios genes.




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J.A.Goytisolo: Palabras para Julia.

Os dejo aquí uno de los poemas más conmovedores de José Agustín Goytisolo, un poeta español marcado profundamente por la guerra civil española. Su madre fue víctima de un bombardeo franquista y desde ese momento el carácter de aquel niño se vio modificado convirtiéndose en un chico revoltoso, con numerosos problemas en los distintos colegios a los que acudió. Su hija llevaría el nombre de la madre que perdió: Julia, y a ella le dedica el siguiente poema:
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Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

(José Agustín Goytisolo)
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Paco Ibañez, gran amigo del autor, le puso música a este poema. Una joya.


Eduardo Galeano: Teología/1

...y vuelvo a uno de mis escritores predilectos, aquí os dejo uno de sus escritos:

Teología /1

El catecismo me enseñó, en la infancia, a hacer el bien por conveniencia y a no hacer el mal por miedo. Dios me ofrecía castigos y recompensas, me amenazaba con el infierno y me prometía el cielo; y yo temía y creía.

Han pasado los años. Yo ya no temo ni creo. Y en todo caso, pienso, si merezco ser asado en la parrilla, a eterno fuego lento, que así sea. Así me salvaré del purgatorio, que estará lleno de horribles turistas de la clase media; y al fin y al cabo, se hará justicia.

Sinceramente: merecer merezco. Nunca he matado a nadie, es verdad, pero ha sido por falta de coraje o de tiempo, y no por falta de ganas. No voy a misa los domingos, ni en fiestas de guardar. He codiciado a casi todas las mujeres de mis prójimos, salvo a las feas, y por lo tanto he violado, al menos en intención, la propiedad privada que Dios en persona sacralizó en las tablas de Moisés:No codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su toro, ni a su asno... Y por si fuera poco, con premeditación y alevosía he cometido el acto del amor sin el noble propósito de reproducir la mano de obra. Yo bien sé que el pecado carnal está mal visto en el alto cielo; pero sospecho que Dios condena lo que ignora.

Eduardo Galeano
(El libro de los abrazos)

Ahora puedo hacer llover.

Uno pequeñito... del poeta mejicano Jaime Sabines.



Ahora puedo hacer llover,


enderezar las ramas torcidas,


levantar a los muertos.


Hágase la luz, digo,


y toda la ciudad se ilumina.


¡Qué fácil es ser Dios!


(Jaime Sabines)

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Una vez encontrado el instante, el lugar y la compañía precisos para encarnar las palabras del poeta, no te muevas, memoriza el camino, de haberlo, y trata de que se prolongue hasta el infinito.

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"¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba..."
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El imán. Oscar Wilde.

Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.

Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso irresistible la comunidad entera gritó:

-Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.

La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.

Oscar Wilde

Parodia del matridemonio.

Y aqui os dejo un vídeo...cortito pero significativo:

Tía...

Una tarde como otra cualquiera.
El termómetro marcaba 41ºC.
Después de pasar unas horas a la sombra de un árbol, recostada sobre su tronco con la fantástica compañía de Eduardo Punset, puse nuevamente mi mochila al hombro y me encaminé a una de las cafeterías cercanas, la que tuviera el aire acondicionado a mayor rendimiento. Me acomodé en el asiento de la esquina, el más alejada posible de miradas indiscretas.
Después de pedir una coca-cola de lata, sin hielo (por favor), extendí sobre la mesa roja mi equipo habitual: libro, lápiz, bolígrafo y papel. Poco más me haría falta para perderme en cualquier lugar solitario.

Me disponía a escribir algo medianamente aceptable pero cada vez que mi boli se aproximaba al folio en blanco, la voz de una chica sentada dos mesas más allá me interrumpía a medio camino y, nuevamente, boli y tinta quedaban suspendidas a escasos centímetros del papel.
Tía” por aquí, “tía” por allá. Era como si cada vez que pronunciaba esa pluriempleada palabra alzara una tonalidad más su voz. Total, que los fragmentos entrecortados de aquella conversación entre una morena y una rubia llegaron a mis oídos, y a mi boli, con cierto fastidio.

Pero no fue ésto algo banal, pues la morena exponía a su interlocutora la carrera que quería hacer en un futuro inminente. Ambas planeaban ya cómo sería su vida, no llegué a escuchar qué cifra marcaría su futura nómina, pero estoy por asegurar que ya fijaron un baremo. En aquella mesa las dos mujeres (o “tías”) se casaron, tuvieron hijos habiendo elegido anteriormente sus nombres, terminaros sus carreras con espléndidos resultados, encontraron un maravilloso empleo, viajaron y casi casi murieron.
El broche de oro fue: “Tía, es que cuando tengamos 18 años será distinto…”.

No sé cómo calificarían ustedes esta charla existencial o futurista, pero yo la aproximaría a la filosofía. Sin entrar en grandes profundidades ni términos abstractos, pero filosofía a fin de cuentas. Dos mujeres, frente a frente, encarando sus miedos y elaborando un detallado croquis de su vida adulta. El fiasco me lo llevé cuando me llegó la frase: “Tía, es que yo me veo el año que viene estudiando filosofía y me da algo, la odio…”. En fin…paradojas de la vida.
A veces te sorprendes haciendo aquello que tanto odias. O seré yo, que me encargo de poner aquello que amo en todas las cosas.

Las dos “tías” acabaron sus consumiciones, y con ellas la bola de cristal perdió brillo.
Se fueron.

Al fin el bolígrafo podría proseguir su recorrido hacia el papel, pero ante el seguro destino que le esperaba a la tinta decidí dejarlo, tan sólo habría sido capaz de escribir “tía…”.



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