Fragmentos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir la vergüenza del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
(Enrique Heine)

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
(José Saramago. El viaje del elefante.)

Tengo 47 años, ¿y sabes cómo me he matenido vivo tanto tiempo, todos estos años? Miedo... el espectáculo de actos terribles. Si alguien me roba, le corto las manos; si me insulta, le corto la lengua; si se rebela contra mí, clavo su cabeza en una estaca, y la pongo bien alta, para que puedan verla todos. Eso es lo que mantiene vivo el orden de las cosas: el miedo.
(Gans of New York)


"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."
(Apocalypse Now)



Fragmento: Donde el corazón te lleve.

Alguien -o el viento-, de pronto, te arroja a la corriente de un río; gracias a la materia de que estás hecho, en vez de hundirte, flotas; eso ya te parece una victoria y por lo tanto, inmediatamente, empiezas a viajar, te deslizas veloz según la dirección que te impone la corriente; de vez en cuando, a causa de alguna maraña de raíces o de alguna piedra, te ves obligado a detenerte; allí permaneces un tiempo, golpeada por las aguas agitadas; después el agua sube y te libera, avanzas nuevamente; cuando la corriente es tranquila te mantienes en la superficie, cuando hay rápidos el agua te sumerge; no sabes hacia dónde están yendo ni te lo has preguntado nunca; en los trechos más tranquilos tienes ocasión de observar el paisaje, las riberas, los matorrales; más que los detalles, ves las formas, los colores, vas demasiado rápido para ver más; después, con el tiempo y los kilómetros, las riberas son cada vez más bajas, el río se ensancha, todavía tienes márgenes, pero por poco tiempo. "¿A dónde estoy yendo?", te preguntas entonces, y en ese momento se abre ante ti el mar.

(Susana Tamaro. Donde el corazón te lleve. Pag. 69)


6 comentarios:

Azhaag dijo...

No se yo, a mi no me hace demasiada gracia eso de ser un corcho bajo los designios de la corriente del rio...

Azhaag

Hibris. dijo...

No creo que Susana Tamaro escribiera este párrafo con la intención de convertirnos en corchos arrastrados por la corriente. Yo entendí su lectura como una gran hipérbole, una metáfora de lo que es la vida, donde a menudo caminamos y caminamos sin saber muy bien a dónde nos van llevar nuestros pasos. Donde, como dice en el texto, a veces nos quedamos estancados, sin saber por dónde seguir y dónde, de repente, nos vemos ante un mar por el que navegar, sin más ayuda que la corriente, es decir, la vida en sí, que nos empuja a tomar decisiones, a caminar y mirar hacia delante si no queremos sucumbir bajo sus "aguas". Esa es la corriente de la que habla Tamaro, según yo la entendí.

Un beso,

Hibris

los pensadores dijo...

Hola, pasábamos a saludar y a desearte un muy feliz 2009... un abrazo!

Hibris. dijo...

Gracias :) los mismos deseos para vosotros.

Un abrazo.

Hibris

Wilde dijo...

Y que se te abra el mar, es digno de conversaciones con los Dioses je! Genial el fragmento que compartes, como siempre.

Muy feliz año !!!

Hibris. dijo...

Gracias Wilde :)

Hibris