Fragmentos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir la vergüenza del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
(Enrique Heine)

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
(José Saramago. El viaje del elefante.)

Tengo 47 años, ¿y sabes cómo me he matenido vivo tanto tiempo, todos estos años? Miedo... el espectáculo de actos terribles. Si alguien me roba, le corto las manos; si me insulta, le corto la lengua; si se rebela contra mí, clavo su cabeza en una estaca, y la pongo bien alta, para que puedan verla todos. Eso es lo que mantiene vivo el orden de las cosas: el miedo.
(Gans of New York)


"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."
(Apocalypse Now)



El gran debate. Emigración.


Actualmente está en boca de todos el tema de la inmigración española, el aluvión de personas venidas de países vecinos que tratan de rehacer su vida en la península.

Desde el principio de los tiempos los pueblos vivieron flujos migratorios. Un país puede pasar de ser un gran emigrante a convertirse en el receptor con el índice más alto de Europa, como es el caso actual de España.
Los términos invasión, avalancha, oleada, riada, etc., usados con machacona insistencia, son eficaces transmisores para percibir la inmigración de una manera negativa y como un gran lastre para la economía y la sociedad receptora.

No conviene olvidar que durante cuatrocientos años España ha sido un país de emigración. En el siglo XX el número de emigrantes españoles asciende a 6,7 millones de personas, sobre todo a América y a Europa , pero también a África y a Asia. Pero a pesar de estas cifras nadie emplea los términos invasión o avalancha para referirse a esos flujos migratorios. De modo que no son las cifras sino el clima anti-inmigración lo que hace percibir las migraciones como un fenómeno de especiales magnitudes en el presente, aunque en términos comparativos sean menores que en otras épocas históricas.

Son muchos los comentarios difundidos a través de los diferentes medios: “No cabemos todos.”
¿Hasta qué punto es cierta esta afirmación? ¿Existe un límite para la introducción de personas en un determinado territorio? ¿Quién establece ese límite? ¿Cómo marcarlo?


Soy gallega y bien sabido es que si en todo España huvo emigración, aquí se dió con una intensidad destacable. Galiza es casi sinónimo de emigración, por ello siento verdadero coraje y me pongo en las pieles de los que, además de dejar su hogar y sus afectos, se encuentran con un ambiente hostil donde las miradas por encima del hombro y las palabras de desaprobación son constantes. No me gustaría que mi estirpe sufriera en sus carnes ésta misma sensación, y que mis abuelos, sin ir más lejos, fueran acusados, injustamente, de crear discordia en un país en el que sólo buscan una estabilidad, un bienestar y una libertad que en el suyo propio les queda vedada.
No puedo dejar de transcribir algo que leí del genial Eduardo Galeano, dice así:

La historia que pudo ser:

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.

A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.

Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.

Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.


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Terminaré mostrando una fotografía demasiado significativa como para que añade comentario alguno ala misma. Se trata del premio Ortega y Gasset de Periodismo entregado el pasado miércoles a Desirée Martín, que inmortalizó la llegada en cayuco de 72 subsaharianos sedientos .




«Los emigrantes no se van porque quieren, sino porque los echan»


7 comentarios:

Wilde dijo...

Gracias por pasarte!!!

Bien, no creo en conceptos como emigración o inmigración, me parece un invento del sistema. Se deberían de abrir todas las fronteras de golpe y sin reglas...

Y cuando millones de personas "invadiesen" el espacio territorial de occidente en busca de una salida, el mundo se daría cuenta que África también existe, y no les quedaría más remedio que buscar soluciones.

es un tema muy triste este, me da mucho coraje si no lo olvido, por eso lo hago, pero solo para vivir un poquito...

saludo!

Wilde dijo...

He estado echando un vistazo, me gusta tu blog Hibris plas plas plas

Nameless dijo...

Insisto, es problema en el sistema; educación, hacienda, legislación, ideologías, conciencia...
En términos eufemísticos, tal y como se dirigen a nosotros; una oleada de inmigrantes provocaría inestabilidad política, social y de caudal. Hay que tener en cuenta que serían muchas más personas alzándose por una vivienda digna a precio justo, por ejemplo. También más personas con ideas no arraigadas al capitalismo y socialismo como las nuestras, por lo tanto, menos sumisas y subordinadas. Con una tromba no se obtendrían los mismos efectos deseados que ahora, con ‘control’, se consiguen. Creo.

:*

hibris dijo...

Gracias Wilde, me alegro que te guste. :D


Si el problema es el sistema, ¿Porqué no modificarlo y atarcarlo a él en lugar de a nuestros semejantes? Que haya cada vez mayor intensidad de inmigrantes en España nos hace abrir los ojos a un mundo al que hasta ahora teníamos casi olvidado. África está ahí, y existe. Y necesita occidente, necesita que el sistema de occidente cambie.
Política y economía, economía y política. Dos grandes ejes de los que pende la vida de cientos ¡qué digo! miles de personas.
Cuando hay algún problema éste debe solucionarse desde la raíz, no sólo la planta que se ve sobre la tierra. Quizá la comparativa del iceberg sea más clara.

Un saludo.

Hibris

MeKa dijo...

gracias por visitar mi blog... prometo leerte...

uno piensa que nada debería estar prohibido... que... la libertad implica libertad de movimiento... en el comienzo ... los primeros padres... no tuvieron esa línea divisoria que nosotros denominamos fronteras... planeta solo hay uno... ciudadanos somos de una misma tierra

Nameless dijo...

Creo que no ha quedado claro mi comentario.
La gente debe ser libre para ir a donde quiera.

Creo también que cuanta más gente empiece a reunir conocimientos, más posibilidades tendremos algún día de que la mayoría de nuestros futuros tátaratátara...nietos empiecen a platicar con razón en sus bocas.

Azhaag dijo...

Es impactante la foto que acompaña al texto...

Azhaag