Fragmentos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir la vergüenza del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
(Enrique Heine)

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
(José Saramago. El viaje del elefante.)

Tengo 47 años, ¿y sabes cómo me he matenido vivo tanto tiempo, todos estos años? Miedo... el espectáculo de actos terribles. Si alguien me roba, le corto las manos; si me insulta, le corto la lengua; si se rebela contra mí, clavo su cabeza en una estaca, y la pongo bien alta, para que puedan verla todos. Eso es lo que mantiene vivo el orden de las cosas: el miedo.
(Gans of New York)


"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."
(Apocalypse Now)



La escalera.


Cuando subimos los peldaños de una escalera es para alcanzar algo que en llano no conseguimos. Otras veces es simplemente para echar un vistazo a ése algo que desde el suelo permanece oculto.
Hay escaleras de dos peldaños, de cinco, de diez, o incluso de más para situaciones extremas. A mayor altura, mayor peligrosidad; a contrapartida, a mayor altura, mejor visión.

No todos se atreven a poner los dos pies juntos sobre el último peldaño. Bien por falta de confianza en su propio equilibrio, en su firmeza, o por desconfianza hacia el instrumento por el que suben.

Normalmente, cuando la subida hasta la cima es obligatoria, uno de los pies tienden a dejarse en el penúltimo peldaño, apoyando así la rodilla en el último, lugar donde situará el otro pie. La sensación de seguridad es mayor y el miedo ala caída desciende. No siempre es posible ésta posición; los techos siempre están más altos de lo que esperábamos o la escalera es más baja de lo que creíamos.

Entonces corresponde subir el otro pie, y es ahí cuando nos planteamos seriamente si la escalera es firme, si el suelo no resbala, si llevamos la suela de los zapatos debidamente seca… Parece estar todo en orden, pero aún así en ocasiones llamamos a un par de personas que hagan de doble hierro y aseguren de ésta manera nuestra estancia en las alturas.
Una de esas auxiliares agarra fuertemente por un lado, la otra por el otro. Ambas se aferran a la escalera firmemente, no vaya a ser que les caiga encima…

Pero si a una de ellas le pica un pie o se le cae una moneda accidentalmente, no se lo pensará dos veces antes de soltar la escalera e ir en su propio socorro. La otra auxiliar, con la gran fuerza que estaba ejerciendo por su lado, provoca un ligero movimiento en la escalera, desnivelándola y precipitando así a la persona que se encontraba en lo alto, al vacío…

Por ello, para la próxima vez que pongas ambos pies en las alturas confía sólo en ti, en tu objetivo, y en el hierro. Si aún así necesitas una mayor seguridad, no te sirvas de dos auxiliares, una siempre falla…



Hibris.

7 comentarios:

Ohdiosa dijo...

puuuff esto me recuerda..cuando trabajaba en una tienda y tenía que ordenar el almacén...me tenía que subir a una escalera enorme que además cojeaba...lo odiaba y me daba muchísimo miedo...

Azhaag dijo...

Parafraseando a Confucio:
"Exigete mucho a ti mismo y espera poco de los demas".

Un saludo.

Azhaag

Nameless dijo...

._.
No subiría a una inestable escala, si por lo menos no confiara en uno de los dos y en mi, para mantener el centro de gravedad. Ambos sabemos que no hace falta más de uno para sujetar una escalera, además me lo enseñaron en el trabajo:

- ¿¡E lo fan falta dous para ajuantarme a puta escaleira?!

:D

Nelson Salinas dijo...

Hola primera vez que te visito, me gusto mucho tu pagina...

Lo dices por que has subido muchas escaleras o porque te has caido muchas veces de estas?

http://desdoblamientointelectual.blogia.com

Tirion dijo...

El hierro es fuerte, pero se quiebra bajo mucha presion. Muchas veces alcanzar la cima no es cosa de uno aunque asi se quisiera. Pero los dos auxiliares han de ser firmes.

Un besazo.

hibris dijo...

jajaja...ohdiosa, ¿encima cojeaba? no me extraña que te diera miedo...

Sabia frase azhaag. :D

Nameless, claro que no hace falta nadie que agarre la escalera, siempre que ésta sea segura, pero a veces ese alguien dá una sensación de seguridad necesaria.

Contestando a la pregunta de nelson salinas... subir he subido unas cuantas, caerme casi, pero no. :D

Tirion: "Muchas veces alcanzar la cima no es cosa de uno aunque asi se quisiera." ...he aquí el problema.


Un saludo. :D

Hibris

Anónimo dijo...

Yo trabajo de electricista y me subo a escaleras amenudo,cuando uno se sube muchas veces pierde el sentido del peligro,y pienso que es bueno que halla alguien cerca para sujertar la escalera , en la vida el riesgo es inevitable, es bueno tener amigos que te ayuden a sujetarse y tambièn, como no utilizar escaleras fuertes.(Alberto)