Cortometraje: Los zapatos limpios.
Publicado por Hibris. en 3:30 a. m. 4 comentarios
El amenazado. Jorge Luis Borges
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Publicado por Hibris. en 4:22 a. m. 2 comentarios
¿Sabías que...?
Ya no es sólo la atracción que puedan despertar en el sexo opuesto, sino que, además, la voz tiene relación directa con la reproducción. Una investigadora en antropología de la universidad mencionada, ha estudiado durante seis meses a los cazadores nómadas del norte de Tanzania, llegando a la conclusión de que aquellos varones con la voz más fuerte, tienen una mayor descendencia, facilitando así la permanencia de sus genes frente a los demás.

“El hombre con voz más grave de la muestra era padre de 10 hijos, de los cuales nueve vivían, mientras que el hombre con voz más aguda había tenido tres hijos, de los cuales uno vivía”, indicó la investigadora.
En fin...un dato curioso, pero realizado a muy pequeña escala.
Publicado por Hibris. en 3:34 a. m. 3 comentarios
El amor para Jean Baudrillard.
Amar a alguien es aislarle del mundo, es borrar sus huellas, desposeerle de su sombra, arrastrarle a un futuro homicida. Es girar en torno a él como un astro muerto, y absorberle en una luz negra. Todo se juega en una desorbitante exigencia de exclusividad sobre cualquier ser humano. Es en eso, sin duda, que es una pasión: porque su objeto está interiorizado como fin ideal, y sabemos que no sólo hay objeto ideal cuando está muerto.
Publicado por Hibris. en 2:49 a. m. 11 comentarios
Descripción de un cuadro.
y necesitamos de un apoyo que nos indique las características y los significados que se nos escapan.
Yo, realmente, he visto la pintura a través de sus palabras.
Al fondo del paisaje en el cuadro de su hijo, vio Laura pintado, diminuto, como en el Ícaro de Brueguel, un barco de velamen negro que se alejaba de las costas del Edén con un solitario pasajero, una diminuta figura singularmente dividida, la mitad de su rostro era angelical, la otra mitad diabólica, rubia una mita, roja la otra, pero el cuerpo mismo, envuelto en una capa larga como la vela del barco, era común a ángel y demonio, y ambos, adivinó Laura, era Dios, con una cruz en una mano y un trinche en la otra: dos instrumentos de tortura y muerte. Ascendían los amantes. El que caía era Dios y la caída de Dios era lo que Santiago pintó: un alejamiento, una distancia, un asombro en la cara del Creador que abandona el Edén perplejo porque sus criaturas se rebelaron, decidieron ascender en vez de caer, se burlaron del perverso designio divino que era crear al mundo sólo para condenar su propia creación al pecado transmitido de generación en generación a fin de que, por los siglos de los siglos, el hombre y la mujer se sintieran inferiores a Dios, dependientes de Dios, condenados por Él pero sólo absueltos -antes de volver a caer- por la caprichosa gracia de Dios.
Atrás del cuadro, en la tela, Santiago había escrito: "El arte no es moderno. El arte es eterno. Egon Schiele".
(Fragmento: "Los años con Laura Díaz" de Carlos Fuentes)
Publicado por Hibris. en 3:37 a. m. 3 comentarios
Memento. Christopher Nolan.
(Memento)
Cuántas veces abrazaríamos a un genio que fuese capaz de borrar de nuestra mente algún recuerdo indeseado. Algo que nunca debió ocurrir, o que, simplemente, no lo queremos revivir día tras días, cuan diapositivas, en el momento que cerramos los ojos.
Existen muchas maneras, casi todas con un peso más literario que real, de volatilizar un recuerdo. Convertirlo humo que fluye en la atmósfera, sin notarlo; o volverlo ceniza, de manera que en pequeñas partículas cubrirá la tierra sobre la que nuestros pies caminarán después, creyéndonos libre de él.
Basta con sentarnos en la orilla de un río y decir, en voz alta, aquello que deseamos desechar de nosotros, para siempre. La corriente se encargará de hacer el trabajo sucio, arrastrándolo...y sedimentándolo, eternamente, en las gélidas, profundas y oscuras aguas oceánicas.
Esto no es más que un juego con la mente. Algo psicológico que sirve de placebo. Así...se va viviendo.
Ahora... imagina por un momento que eres capaz de traer a tu presente escenas ocurridas hace ya algún tiempo, a saber... 5 meses, 12 meses, 3 años quizá... , en cambio...no puedes recordar lo más inmediato, aquello acontecido apenas hace dos minutos. No sabes si le diste un beso a tu pareja al despediros, o si acaso la has visto siquiera. Tampoco dónde pasaste la noche pasada, o cual fue el último libro que leíste...¡Ni tan siquiera aquel capítulo de la tarde anterior! Como si tu mente, cansada de ya de la saturación contínua, decidiese, llegado a un punto, dejar de archivar tus acciones, arbitrariamente.
Seguramente poniéndonos en esta situación apreciamos un poquito más, si cabe, nuestra retentiva.
Existe una patología que sumerge a las personas que la sufren en reinventores, a cada instante, de su memoria. Se trata de la amnesia anterógrada. Dichos enfermos son incapaces de generar recuerdos nuevos tras la aparición del transtorno.
Terrible.
El cineasta Christopher Nolan llevó a la gran pantalla, en el año 2000, un fantástico thriller donde su protagonista, Leonard Shelby (Guy Pierce, ¿no se os parece un montón a Brad Pitt?) sufre la amnesia a corto plazo mencionada, tras un incidente en el cual, además, es asesinada su mujer. La trama gira en torno a la busca que hace Leonard del asesino de su mujer, para así vengar su muerte al fin. El film se narra de una forma no lineal, de lo más original; esto es, va hacia atrás, a saltos, pero intercalando en medio de esas escenas otras en blanco y negro que siguen un orden normal.
Es como un rompecabezas en el que el espectador se verá, inevitablemente, inmerso, y que tendrá que participar de forma activa para solucionarlo.
Un aunténtico peliculón, de visión obligatoria:
"...es como si me despertara y ella no estuviera en la cama porque ha ido al baño o a la cocina. Sin embargo, tengo la certeza de que ya no volverá a la cama.
Podría alargar la mano y tocar su lado de la cama, y sabría que está frío, pero...sé que no puedo recuperarla. No quiero despertarme por las mañanas creyendo que aún sigue aquí. Me quedo en la cama sin saber desde cuándo estoy solo. Y así...¿Cómo puedo cicatrizar si no siento el paso del tiempo?"
(Memento)
Hibris
Publicado por Hibris. en 3:04 a. m. 6 comentarios
La carta que no puedo responder. Paulo Coelho.
Es un poco largo, por lo que no me extenderé añadiendo nada más.
Aquí os lo dejo:
«Ésta es la última vez que le pedimos este favor. Le dejamos a su criterio la decisión de escribirle o no a Justin. A criterio de su conciencia, más bien. Yo conocí sus libros justamente porque él me los recomendó. Atentamente, Jacobus [omito el apellido]».
Leo cuidadosamente el texto del mensaje: allí se dice que Justin Fuller, prisionero número 999266 de la Unidad Polunsky, de Livingston, Texas, va a ser ejecutado justamente el día de mi cumpleaños: el 24 de agosto. Su abogado, Don Bailey, ya ha recurrido a todas las instancias, y el caso se da por perdido. No me piden que denuncie el caso en público ni que me posicione al respecto: sólo quieren que le envíe a este lector algunas palabras para confortarlo.
Tecleo el nombre de Justin en un buscador de Internet. Veo su foto, descubro que existe una página con los nombres de todos los que están (o estaban) en el corredor de la muerte de Texas. Leo su ficha policial en www.tdcj.state.tx.us/stat/fullerjustin.htm.
Escribo la carta. La semana siguiente a la de mi cumpleaños, Jacobus me vuelve a escribir: Justin la había recibido y me había respondido antes de ser ejecutado. La carta me está esperando en un hotel en el que suelo alojarme en cierta ciudad y que puse como dirección en el remite.
Finalmente, en los últimos días de octubre de 2006, paso por el hotel. Sé que me está esperando la carta de un condenado a muerte. Sé que él ya ha sido ejecutado. Recojo la carta, paro en un bar y leo las palabras de alguien a quien nunca más podré responder. A quien tampoco puedo pedirle autorización para publicar algunos párrafos, pero como estamos discutiendo una verdadera aberración de la justicia (la muerte como instrumento del Estado) transcribo aquí algunas frases:
«Estimado señor Coelho:
El corredor de la muerte es el lugar en el que las políticas del Poder, la Retribución y la Violencia se aplican a un hombre usando [materiales como] el cemento y el acero… hasta que este hombre se transforma en acero, y su corazón llega a ser tan duro como el cemento. Sin embargo, aunque el acero pueda ser duro, aún puede ser flexible, y aunque el corazón se haya transformado en cemento, todavía es capaz de latir. Más allá [del cemento y el acero] queda el hombre, su amor por la vida y los grandes principios que rigen la actuación del ser humano».
«Su carta me sorprendió bastante. Y es muy extraño que mi trascendencia [Justin usa siempre este término, en lugar de `ejecución´] pueda tener lugar justo el día de su cumpleaños. Por supuesto que espero que eso no ocurra, pero ambos sabemos que la vida siempre viene acompañada de la muerte. En los Estados Unidos ejecutan prisioneros en nombre de lo que llaman `justicia´, sin tener en cuenta la posibilidad de obtener una buena defensa ni la situación familiar en la que alguien nació y creció.»
«Mientras espero el último recurso a la Corte Suprema, me siento lleno de vida, fuerte y con mi espíritu completamente libre.»
«Si trasciendo, por fin podré flotar en el viento y disfrutar la libertad. He logrado entender que, aunque mi cuerpo esté preso, mi vida cambió y mi alma aún puede amar, pues toda libertad es mental. Hay muchas personas en este mundo que, a pesar de estar fuera de la cárcel, se encuentran mucho más presas que yo.» «Sólo cuando estas personas comprendan que la libertad es un estado mental, podrán disfrutarla de verdad.»
La carta que no pude responder es bastante más larga. Describe la relación que establecimos a través de mis libros. Nos desea lo mejor del mundo a mí y a mi familia. Y ahora descansa sobre mi mesa.
La carta que no pude responder, de un condenado a muerte, preso a los 19, ejecutado cuando tenía 27 años de edad, no contiene palabras quejumbrosas: habla de libertad y de vida.
Publicado por Hibris. en 4:57 a. m. 4 comentarios