Fragmentos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir la vergüenza del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
(Enrique Heine)

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
(José Saramago. El viaje del elefante.)

Tengo 47 años, ¿y sabes cómo me he matenido vivo tanto tiempo, todos estos años? Miedo... el espectáculo de actos terribles. Si alguien me roba, le corto las manos; si me insulta, le corto la lengua; si se rebela contra mí, clavo su cabeza en una estaca, y la pongo bien alta, para que puedan verla todos. Eso es lo que mantiene vivo el orden de las cosas: el miedo.
(Gans of New York)


"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."
(Apocalypse Now)



SMS, por Carlos Herrera.

El periodista Carlos Herrera participa puntualmente con un artículo en el suplemento: XLSemanal. Me cansé de reir con su último escrito. Más de una persona, y de dos, y de tres..., probablemente comparta su sentimiento.

Es el siguiente:

Estoy plenamente seguro de que se trata de una conspiración mundial de cursis. Todo el año agazapados en un cierto pudor, cuando llegan estas fechas tan cercanas a la entraña salen los cursis de los armarios y se desatan y desfogan a través de los SMS, los mensajes de telefonía móvil. Pueden llegar a ser tan turbadores que lo más probable es que el vómito, finalmente, se haga inevitable, la náusea se instale durante media tarde y el mareo no se quite hasta pasada una glaciación. Viene a ser algo parecido a la voz de hostiable que tiene el osito de peluche que algún niño se dejó en casa la otra tarde, que, a su vez, abraza a otro osito que parece ser su retoño y al que habla mimosamente después de haber escuchado cómo el osezno le pedía mimos para acunarlo. Por Dios Santo, qué tortura.

Los mensajes de Navidad y fin de año con los que media humanidad machaca a la otra media andan parejos al almíbar repugnante del fabricante de osos: si se detienen a analizar mínimamente alguno de ellos, convendrán conmigo que sólo desde mentes malignas o perversamente alteradas por un atracón de polvorones se pueden escribir según qué cosas.
El día 24 y el 31 hemos recibido miles de ellos, millones de mensajes redactados por cualquier concursante a Miss Mundo deseándonos unas cosas rarísimas, que se abran nuestros corazones para que se instale la luz de no sé qué, que el prodigio del amor se bañe en nuestras almas renacidas, que todas las ilusiones acunadas en la memoria se transformen en el pan de cada día del nuevo año o que el tesoro de la amistad vaya destilado en una de las uvas de Nochevieja.
Todos ellos pueden entrar en la memoria del teléfono más de una vez, ya que siempre hay un cursi que quiere imitar a otro y reenvía el que le llegó, y entre todos hacen que tengas que pasar una hora de tu vida borrando mensajes que, además, puede que no venga firmados y, al no tenerlos en tu memoria, no sepas ni siquiera de quien es.

De todos los recibidos en inalterable procesión por el éter, me quedo con uno que no tengo más remedio que reproducirles. Mi acendrada piedad cristiana me hace no desvelar el nombre y la condición de la persona queme lo hizo llegar, ya que se trata de alguien a quien aprecio hondamente y con quien comparto algunos objetivos empresariales: sólo me atrevo a señar que nunca antes pude sospechar que en su interior cultivase un espíritu florido tan salpicado de emociones intensas. Dice textualmente: "Y digo yo: sin tiempo ni memoria en la que todo esté por comenzar; lejos, entre otras muchas cosas, la tristeza. Amar es una fiesta. Y se inventan palabras que puedan expresar los momentos de ternura que hasta hoy jamás se oyeron. Después de todo sobran los lamentos y queda mucho que contar, de compartir, de abrazar y, por qué no, de hacer algún sueño realidad... Y digo: sin tiempo ni memoria en a que todo esté por comenzar, gracias por este año..."
Me quedé atenazado al sillón y al brasero. Touché. Había roto todos los registros. Lo mejor de todo es que al final, antes de su nombre, se podía leer: "Fragmento de Navidad 2007", es decir, que era más largo y que lo ha ido fraccionando en función, supongo, del destinatario. O a lo mejor lo ha enviado a todos los demás, no lo sé. En cualquier caso, batió a todos los anteriores. Hasta ese momento reinaban los del tipo: "Te deseo que la ilusión y la esperanza que nos trae la Navidad la atrapes y no la dejes escapar" y otros referentes a la suerte que tienen los remitentes de poder contarte entre sus amigos siendo ése el mejor tesoro que les puede regalar Papá Noel y tal y tal.
Con lo fácil que es escribir: "Felices Pascuas" y firmar, siempre firmar. Y una de estas semanas habrá que hablar de los graciosillos, de los que hacen referencia al conejo, a Zapatero y al Gobierno entero. Otro horror, aunque por hoy quédese aquí la dosis. Feliz 2008. Que tieme premio, por cierto.

Carlos Herrera

3 comentarios:

Azhaag dijo...

Yo recibi uno, en lo que pienso, por intuicion fonetica mas que nada, que debia de ser en aleman o_O

Entre polvoron y tragito de champan, la alemana se debio de esquivocar al teclear el numero, y el galimatias acabo en mi movil... no era muy largo, por lo que supongo que se limito a escribir en su lengua materna el socorrido "Felices fiestas y feliz año nuevo".

Un beso.

Azhaag

Hibris. dijo...

jajaja, por tu culpa alguien se quedó sin felicitación. Bueno,mejor dicho...por la torpeza de los dedos del emisor o emisora del mensaje. :p

Hibris

nameless dijo...

Al Carlos Herrera le hubiera gustado el que escribí yo.